Aquí hay tomate / #tomksk

Aquí hay tomate / #tomksk

6 junio, 2018 0 Por Tomas

No hay ciudadano en España, que haya estado en Catalunya, que no haya probado y alabado las excelencias del “pa amb tomàquet”.

Por si tu catalán no está muy al día te diré que “pa amb tomàquet” significa “pan con tomate” y su origen no es demasiado remoto. Parece ser que los trabajadores murcianos, extremeños y andaluces que allá por 1920 construían El Transversal, el primer metro de Barcelona plantaban tomateras al lado de los raíles para ablandar el pan duro que les daban para comer.

Prepararlo no es ningún secreto ni entraña ninguna dificultad.

Javier, un amigo mío -madrileño de pura cepa- amante de los viajes y de la buena cocina lo describe perfectamente.

.-“Se toma una rebanada de pan, a ser posible, grande -lo que ellos llaman pan de Pagès- se parte un tomate (maduro) por la mitad -con un corte ecuatorial- y se restriega contra el pan ni muy fuerte ni muy suave. Se frota y ya está. A continuación, vertemos sobre el pan ya entomatado ese oro líquido que tenemos los mediterráneos, el aceite de oliva, y lo acabamos de aderezar con un poco de sal gruesa o fina, eso ya depende del gusto de cada uno o de lo que encontremos en nuestra cocina.

Por fin Javier, concluye su descripción con una promesa:

.- El milagro está servido, solo cabe darle una sensual  mordida para experimentar una placentera sensación que nos obliga a cerrar los ojos y…”.
.- Ah,… y si le añades jamón…
.- Jamón, jamón, del de verdad..  puedes emular fácilmente a Teresa de Jesús en sus famosas levitaciones.

 

Y ahora viene la pregunta del millón. ¿Si el pan con tomate es tan bueno como dicen y es tan fácil y barato de preparar, por qué en Madrid, Burgos, Vigo y el resto de provincias españolas no lo toman?.

Por inercia, por cultura. Porque ni ellos ni sus padres ni sus abuelos ni nadie en su línea ascendente hasta Adán y Eva lo han hecho nunca y la fuerza de la costumbre pesa mucho. En este caso la fuerza de la ‘no costumbre’, porque el pan con tomate no forma parte de sus costumbres.

 

Cambio de tercio.

Aterricemos ahora en una pequeña empresa de Tarragona o de Badajoz. Da igual, ahora no hay tomate de por medio. Una empresa de las de “toda la vida”, que ve como el mundo y el mercado a su alrededor se transforman día a día en virtud del imparable proceso de digitalización.
Nuestro empresario no solo lo ve, sino que es consciente de que para mantener su competitividad ha de ponerse al día, ha de digitalizarse, ha de iniciar inmediatamente su proceso de Transformación Digital.

Qué suele hacer el empresario de nuestro ejemplo?.

Pues lo mismo que nuestros turistas del resto de España (o del Mundo), cuando de regreso de sus vacaciones en la Costa Brava vuelven a su casa, cogen pan, tomate… y se hacen una deliciosa rebanada. Muy buena sí, pero se queda ahí. Lo más probable es que no vuelvan a tomar pan con tomate hasta sus próximas vacaciones en Catalunya.

Y nuestro querido empresario tarraconense o pacense, en su primer intento (y a veces último) de digitalización hace como nuestro turista con el pan con tomate: ilusionado, animado por el ejemplo de algún amigo o competidor compra ordenadores, instala programas, abre una nueva web, y tal vez inicia su singladura en Linkedin y otras redes sociales,…

¿Y…?

Pues eso, compra máquinas, instala programas y…
Nada más!.

No ve, o no sabe ver, que el tema es de fondo.

Compra máquinas, instala programas… pero no cambia ni un ápice sus costumbres, su estructura, sus jerarquías, horarios, colaboradores,…
Ni se le ocurre que al igual que con el pan con tomate el problema es de cultura. O cambia su cultura o no conseguirá implementar con eficiencia ningún cambio.

El empresario de nuestro ejemplo (que seguramente, no usted) no sabe, o no quiere saber, que la Transformación Digital comienza por una profunda transformación cultural capaz de adecuar el organigrama, los procedimientos y toda la filosofía de la empresa a las herramientas y modos de proceder del nuevo mundo digital.

Cambiar, modificar (o adaptar) la cultura empresarial es la clave. Es el único punto de partida válido hacia una transformación digital efectiva.

Si no tomas pan con tomate… no pasa nada. Pero si no abordas adecuadamente el proceso de transformación digital, puede que haya mucho tomate en tu futura trayectoria empresarial.

Anochece…

Aparco mi teclado.
No sé si cenar en toda regla o tomarme un “pà amb tomàquet” con cualquier cosa.

Bona nit.

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Este artículo es un remake del que en su día escribí en mis  Crónicas desde mi azotea

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