A la parálisis por el análisis / #tomksk

Pedro, un buen y viejo compañero de fatigas con quien suelo compartir ideas y proyectos, leyó mi post sobre Amebas y Paramecios, y me preguntó -entre preocupado y curioso- qué era eso de “Los miércoles Cascante”. Aunque en realidad lo que me estaba preguntando era por qué había decidido publicar mis artículos los miércoles y no cualquier otro día de la semana.

.-Ah, lo has leído, le dije. .-Y qué te ha parecido?
.-Bien, no está mal, me respondió con prisas, pero .-¿Por qué vas a publicar los miércoles?.

Mi respuesta fue contundente: ¿Qué por qué el miércoles?, porque es el mejor día de la semana para publicar. O mejor dicho es el mejor día de la semana para ser visto.

Fíjate, le dije:

.- De entrada porque es el día más largo de la semana,

.- porque si fuera un dedo sería el corazón, justo en medio, con dos días laborables por delante y dos por detrás: en medio!.

.- También lo elegí porque tiene carácter: es el único laborable con acento propio.

.- Pero sobretodo escogí el miércoles porque sabe adaptarse, sin manías ni complejos, a las circunstancias y no duda ni un segundo en cambiar su “M” por una “X” para diferenciarse del martes y ser útil y eficiente. Sin miedo incluso a renunciar a su propia identidad para seguir siendo competitivo.

.- Resumiendo, es el día más largo de la semana, está justo en medio, tiene carácter y sabe adaptarse al entorno. Te parecen pocas razones?

El buen Pedro me miró perplejo.
.-Joder!, dijo, .-eso son razones.
No puedo evitar reproducir la palabrota, pues le salió del alma y evidencia la impresión que le produjo constatar las sólidas razones que apoyaban mi decisión de publicar los miércoles.

Se fue tan contento por donde había venido, creyendo conocer, por fin, las causas que producían el efecto de “publicar los miércoles”. No le preocupaba tanto el contenido de mis artículos como el hecho de satisfacer su curiosidad de por qué iba a publicar los miércoles y no cualquier otro día.
Así es Pedro y así soy yo dando explicaciones.

Pero a vosotros no puedo engañaros. La verdad es muy otra.

…llovía, había cancelado un par de visitas y solo en casa, frente al ordenador, comencé a teclear el Principio de Cascante que desde hacía semanas me venía rondando por la cabeza. Así que me acomodé frente al teclado y comencé a pasar ideas de la cabeza a la pantalla.
Muchas horas después, cuando me pareció que la idea estaba ya suficientemente desarrollada, la leí con detenimiento. La leí de nuevo, la releí, la volví a leer…, realicé unas cuantas consultas vía Whatsapp a algunos amigos de confianza y tras algún que otro ajuste,cuando creí que estaba sobradamente clara, la publiqué.

Eran las 23,55 del martes 1 de mayo. Me fuí a dormir satisfecho por haber emulado a Arquímedes sin necesidad de meterme en ninguna bañera y -más o menos satisfecho- me dije: A partir de mañana (miércoles) cada semana publicaré un post sobre el difícil arte de sobrevivir a la tentación de mirar hacia otro lado y dejar las cosas como están.

No critico a Pedro, es bueno ser curioso e investigar. Es importante no conformarse con los hechos por los hechos e intentar conocer el porqué de los mismos. Hay que investigar, sí pero lo justo para entender, para comprender y luego -sin pausa- seguir, avanzar, caminar siempre hacia adelante.

No sé de quien es la sentencia “a la parálisis por el análisis”(Tom Peters?) pero ese es el primer obstáculo que hemos de superar cuando iniciemos nuestro necesario camino hacia el cambio.
Analizar sí, pero sin paralizar.

.-Pedro !! te engañé. Escribo los miércoles por pura casualidad, pero no me paro: escribo!.

 

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